
Nuestra historia comienza con una moto, una idea
y una obsesión por hacer las cosas diferentes
Nuestra historia comienza con una moto, una idea y una obsesión por hacer las cosas bien.
Lo que empezó como el gusto por reconstruir una vieja moto —intacta en apariencia, pero detenida por un repuesto imposible de conseguir— se transformó en un proyecto de vida y en la base de lo que hoy es Lolana Motos.
En agosto de 2012 abrimos las puertas del taller. En pocos meses, cuatro motos ya ocupaban nuestro espacio: una Virago 1100 del 94 que pedía a gritos recuperar su clase y estilo; una Yamaha RD400 casi inservible, pero con todo el potencial para seguir rodando muchos años más; una BMW del 86 y una Honda CX 500 del 81, cada una con su propia historia y carácter.
Desde entonces entendimos que trabajar con motos va mucho más allá de reparar piezas. Es conocer su mecánica, respetar su diseño y dedicar el tiempo necesario para que vuelvan a funcionar como deben. Esa filosofía nos llevó a buscar repuestos en diferentes partes del mundo, a capacitarnos constantemente y a crear un taller adecuado, seguro y equipado para ofrecer un servicio de calidad.
Hoy, en Lolana Motos, ponemos esa experiencia al servicio del mantenimiento preventivo y correctivo de motos italianas y con estilo, sin dejar de lado las restauraciones y modificaciones que nos dieron origen. Cuidamos cada moto con el mismo criterio con el que empezamos: detalle, responsabilidad y pasión por el buen rodar.
Porque detrás de cada moto hay una historia, y nuestra labor es ayudar a que siga en movimiento.



